“The Whippoorwill” es el tercer disco de la banda Blackberry Smoke, originaria de Atlanta. Han pasado 3 años desde que publicaran su anterior L.P., “Little Piece of Dixie”, tiempo en el que el grupo ha madurado su sonido, asentado profundamente en las raíces del Rock Sureño.
En este trabajo encontramos sonidos que evocan a Lynyrd Skynyrd, como la canción que abre el disco “Six Ways To Sunday”, en la que el piano y la guitarra nos hacen viajar a esos años 70 cuando el género estaba en su máximo apogeo.
“The Whippoorwill” es el tercer disco de la banda Blackberry Smoke, originaria de Atlanta. Han pasado 3 años desde que publicaran su anterior L.P., “Little Piece of Dixie”, tiempo en el que el grupo ha madurado su sonido, asentado profundamente en las raíces del Rock Sureño.
En este trabajo encontramos sonidos que evocan a Lynyrd Skynyrd, como la canción que abre el disco “Six Ways To Sunday”, en la que el piano y la guitarra nos hacen viajar a esos años 70 cuando el género estaba en su máximo apogeo.

Sin embargo, al igual que pasa con grupos de corte similar, como los Black Crowes, son los medios tiempos los que dominan el trabajo, canciones como “Pretty Little Lie”, que recuerda a los escarceos country de los Stones, la chulesca “Everybody Knows She´s mine”, o la evocadora “One Horse Town”, nos llevan a, casi, la mitad del disco, en este punto hay un bajón de intensidad con la enérgica, pero demasiado típica”Ain´t much left of me” o la intimista “The Whippoorwill” que apunta a ser un clásico.
Vuelve a caldearse el ambiente con un ejercicio de soul sureño “Lucky Seven”, la acelerada “Leave a Scar”, o “Crimson Moon”, otro medio tiempo con una poderosa intro a cargo de órgano y guitarra.
Las siguientes tres canciones son las que más me recuerdan a los Crowes, un coqueteo acústico con el blues “Ain’t Got the Blues”, “Sleeping Dogs” y la energía contenida en “Shakin´ Hands with The Holly Ghost”. Como guinda una emotiva balada que nos lleva al final de este camino, “Up the Road”.
Un disco bastante recomendable, si obviamos 3 o 4 canciones de relleno, que debería animarnos a escuchar los dos discos anteriores.
Mallén Trío

Un homenaje al desaparecido guitarrista Sean Costello es lo que propone, para su primer trabajo, el Mallén Trío, compuesto por Pere Mallén (Guitarra y voz) y los hermanos Bárez, Sergio (Bajo) y Pablo (Batería).
El disco se grabó de un tirón, en una sola sesión de estudio, de ahí que se llame “One Shot”, y es una colección de temas de Blues y Rhythm and Blues, la mayoría interpretados por Costello en sus trabajos.
Abren con una versión potentísima del clásico de Bo Diddley “You Can´t Judge A Book by it´s Cover”, una versión electrificada del clásico del blues rural “Big Road Blues”, y las más actuales “Going Home” o “Can´t Let Go”.
Al igual que Sean, hacen una irreconocible versión de “I got loaded”, con la que tanto éxito tuvo Peppermint Harris en las listas R&B de 1951, continúan con un blues menor, que no es otro que el clásico “Double Trouble” de Otis Rush, al que sigue un shuffle de Ronnie Earl, “Robert Nighthawk Stomp”
Como colofón nos regalan, para mi gusto, dos de los mejores temas del disco, dos bombas instrumentales: “Dimples” de John Lee Hooker y “San Ho Zey” de Freddie King.
A juzgar por los vídeos del grupo en directo, creo que tiene más potencial del mostrado en este disco, seguramente lo muestre cuando trabaje en temas más allá de homenajes y con algo más de tiempo en el estudio.
ZZ Top

Hace 9 años que ZZ Top no saca un nuevo disco, la espera está llegando a su fin, tras 4 años trabajando junto a Rick Rubin en lo que será su próximo trabajo, “La Futura”, ofrecen un EP en formato digital, el invento se llama “Texicalli” y es iniciado por “I Gotsta Get Paid” , un tema de sonido “pesado” al estilo de los barbudos, que sirvió de tarjeta de presentación en un anuncio de una compañía de licores.
En “Chartreuse” muestran el sonido menos experimental del grupo, Rock and Roll directo y sin concesiones, al igual que en “Consumption” , que junto al medio tiempo que cierra este aperitivo “Over you”, da indicios de que no habrá ningún tipo de sorpresa o giro estilístico en los tejanos, lo cual, por otra parte, puede ser digno de agradecer.