Reseñas: Patty Smith, Neil Young, Limbotheque, Drivin’ N’ Cryin’

Llega Agosto, cumbre del movimiento estival; Unos se quedan en casa, otros van y vienen de vacaciones, hay quien multiplica su stress por 2 y quien consigue algo más de tiempo para tocar, escuchar música ver películas o leer bajo una sombrilla.

En la oferta cultural reciente estamos viviendo otra época de regresos: Vuelve Spiderman y Batman, vuelve un libro de “Canción de Hielo y Fuego”, vuelve un disco de los Beach Boys, aunque a pesar de la presencia de Brian Wilson, el disco no deja de ser un compendio de clichés sobre surf y chicas bastante alejado de “Pet Sounds” o “Smile”.

Llega Agosto, cumbre del movimiento estival; Unos se quedan en casa, otros van y vienen de vacaciones, hay quien multiplica su stress por 2 y quien consigue algo más de tiempo para tocar, escuchar música ver películas o leer bajo una sombrilla.

En la oferta cultural reciente estamos viviendo otra época de regresos: Vuelve Spiderman y Batman, vuelve un libro de “Canción de Hielo y Fuego”, vuelve un disco de los Beach Boys, aunque a pesar de la presencia de Brian Wilson, el disco no deja de ser un compendio de clichés sobre surf y chicas bastante alejado de “Pet Sounds” o “Smile”.

 

 

Patti-Smith-Banga

Vuelve Patty Smith, han pasado 5 años desde que publicó su último trabajo “Twelve”, y 3 años más desde que saliese a la luz un disco con temas propios. Ahora, a sus 65 años vuelve con “Banga”, un disco grabado en los míticos estudios Electric Lady, con buena parte del equipo con el que trabajó en su conocidísimo “Horses”.

El disco no defraudará a sus seguidores, con temas como “Amerigo”, un homenaje a Americo Vespucio, el primer single “April Fool”, pop sencillo, hermoso y bien arreglado, “This is the girl” dedicado a Amy Winehouse, la enérgica “Banga” que da título al disco, la intimista «Seneca» y una versión de “After the Gold Rush” de Neil Young que cierra el disco. Un disco que va ganando en cada escucha, y del cual solo prescindiría de los 10 minutos de “Constantine´s Dream”.

 

 

 

neil-young-crazy-horse-americana

Hablando de regresos, he aquí un nuevo trabajo de Neil Young and Crazy Horse: Americana. Para este disco han cogido canciones de la memoria popular americana y las han reformado a su antojo, haciendo que algunas sean irreconocibles, como la original versión de “Oh Susana” o “My darling Clementine”, creaciones que, con el tiempo, se han extendido universalmente y que posiblemente hemos conocido en nuestra niñez, transformadas, sin saber muy bien de donde venían.

Del mismo modo que jugábamos a cambiar las letras de algunas canciones, Neil y compañía juegan a remodelar las melodías en un disco, probablemente, de transición, en el que conviven los sonidos country de “Gallows Pole”, “Travel On” “This land is your land” “y Wayfarin´ Stranger” con los sonidos más rockeros de “Tom Dooley”, “High Flyin Bird”, “Jesus´ Chariot´” , aderezado con una revisión del clásico de los Silhouttes “Get a job” y el “God Save The Queen” que cierra el disco.

 

 

 

Limbotheque

Similar a la idea de Neil Young es “Folkabaret”, tercer disco de la banda valenciana Limbotheque, que nos invita a viajar por el mundo a través de su peculiar y políglota interpretación de canciones pertenecientes a la cultura popular, como “Pena de hombre” (A man of constant sorrow) perfectamente dibujada con el sonido sureño de las guitarras tocadas con slide, “El iris de la luna” (Moonshiner) que suena como una ensoñación hawaiana bañada en absenta.

Magnífica es la versión de “Danny boy”, que nace del encuentro entre el fingerpickin´ a la Travis y el jazz de Dixieland o la versión de “Vamos a contar mentiras” cantada en francés y con sonido tradicional judío.
Hay lugar para diversos idiomas y tradiciones: La rusa en “Russian eyes”, la italiana “Arrivederci Cara”, y de nuevo encontramos este mes una versión de “Oh Susana”, en esta ocasión inspirada en el jazz gitano europeo.
Al margen de las versiones hay dos temas propios: Abre el disco la preciosa, evocadora “Idumea Princess” y cierra “Satanasia” dejando constancia del magnífico trabajo y sonido del grupo, donde la voz de Carol García embriaga y sirve de hilo conductor y narrativo de este fantástico tour cabaretero en el que participa esta alegre compañía itinerante:

  • Raul Ortells: Bajo
  • Javi Bosch Arce: Batería
  • David Garcia: Guitarra
  • Gerard Verger: Acordeón, Piano, Melódica
  • Camilo Gonzalez: Guitarra
  • Hugo Canet: Saxo, Trompeta, Teclados y Percusión

 

 

Drivin’ N’ Cryin’

Por último, me gustaría recomendar el EP de Drivin’ N’ Cryin’ “Songs from the Laundromat”, que es el primero de una serie de cuatro que piensan lanzar a lo largo de los próximos meses. En él encontramos sonidos de Blues Rock que evocan, irremediablemente, a ZZ Top, en los temas “Dirty” y “Ain´t Waitin´ on Tomorrow” además de un homenaje a REM, con un tema que se llama de ese modo y que emula el sonido de la banda, un pequeño interludio punk de 30 segundos, al que han llamado “Baloney” y cerrando el trabajo “Clean Up”, rock clásico americano, de los de coger una autopista larga, poner la música bien alta y perderse en el infinito.

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